Teje José Manuel Sanz red de corrupción en Cuernavaca con impunidad del PES

 

Por Luis Roberto Rodríguez

José Manuel Sanz Rivera [Madrid, 1955], tiene tres debilidades: el alcoholismo, las mujeres de talla grande y la dinerofilia. Ésta última lo llevó a tejer una red de corrupción en el ayuntamiento de Cuernavaca, donde cobra oficialmente 28 mil pesos mensuales en nómina, como secretario técnico.

Esos 28 mil pesos que le son depositados en dos exhibiciones quincenales en su cuenta personal institucional, no son gastados. No es que se trate de un hombre ahorrativo, sino que, esa red de corrupción le deja al menos de 3 a 4 millones de pesos mensuales, digamos que por “cobro de piso” de varias dependencias municipales, además de que la Tesorería Municipal, a cargo de Alejandro Villarreal Gasca, le paga facturas de gastos personales por un de mínimo 300 mil pesos mensuales.

Los 28 mil pesos de su sueldo y los 300 mil pesos mensuales de gastos de alimentos y bebidas, son tomados del presupuesto del gobierno municipal, dinero que proviene de los impuestos de los ciudadanos de Cuernavaca. Los 3 o 4 millones de pesos que recibe extraoficialmente, es decir, sin ser registrado ni declarado, tiene un origen sucio: Villarreal, junto a otros funcionarios municipales, se encargan de recaudar dinero de empresas y comercios, así como de ciudadanos que son sorprendidos y extorsionados. Ahí la lucha a muerte de “Los Yañez” por el Municipio y sus arcas de la tesorería, ahí el verdadero interés de Villarreal de sacar a “los Yañez” de la jugada. Al final Alejandro Villarreal les gano la “mano”.

Esos millones de pesos no son los únicos; otras fuentes de ingresos son las empresas de recolección de la basura, cuyo directivo le entrega personalmente 1 millón de pesos a Sanz, en efectivo. Alguien sabe cuanto cobran por “retirar” la basura de Cuernavaca?….ahí el negocio!

Tan sólo de la Dirección de Gobernación, según testimonios de los propios trabajadores que se rebelan contra los actos de corrupción, y que no se separan de sus puestos porque no tienen otra opción laboral, personal especial de inspección y vigilancia recauda mensualmente entre 3 y 4 millones de pesos, que no ingresan a la Tesorería Municipal, es decir, son “mordidas” –así se les llama también a las extorsiones- que no dejan rastro, sino en el testimonio de los extorsionados que no denuncian por temor. Parte de ese dinero llega a manos de Sanz, quien escala a la Presidencia Municipal una parte mínima, como limosna. El verdadero hombre del poder, y su instrumento en el teatro guiñol, personaje reducido a sólo popularidad.

Pero todas las Secretarías, Subsecretarías y Direcciones generales del Ayuntamiento de Cuernavaca son causa de corrupción, y de ingresos ilegales para Sanz. El hombre de origen español tiene denuncias por todos lados. En la PGR, en la Secretaría de Hacienda, en la Federación de Futbol, en los gobiernos de España, Estados Unidos y México, por falsificación de documentos oficiales, y hasta por dejar en el desamparo a su madre, a sus esposas y a los hijos de estas, acusado de ante las autoridades por tal motivo. En Cuernavaca, él y su amistad de años, Juan José Arrese, “Los gachupines”, como les llaman, chocaron de frente contra un particular en la carretera federal, provocaron daños y lesiones que a la fecha no han cubierto al afectado. “Los gachupines” venían alcoholizados y su vehículo era conducido con torpeza y a exceso de velocidad. Estos 2 “españoles”han sido altamente cuestionados por su cercana relación de amistad y de ser los responsables de quitar y poner funcionarios a modo en el Municipio. Es de escándalo lo que cobra el programa de radio del español Arrese al Municipio y este tiene a su “operadora”, Viridiana Arias en la nómina del Ayuntamiento. Sanz y Arrese, Arrese y Sanz, nadie sabe quién es quien mece la cuna del “bebé” del Ayuntamiento.

Sanz es considerado como un padre por Cuauhtémoc Blanco. Ambos tuvieron la prerrogativa de escoltas federales, pero ahora sólo tienen para su custodia personal a policías municipales que reprobaron los exámenes de Control de Confianza y por eso fueron echados de la corporación. Todos sus escoltas portan armas oficiales, pero ellos no son policías ni tienen permiso para portarlas. Blanco y Sanz, por eso, podrían ser arrestados. Su seguridad personal la han puesto bajo custodia de policías no certificados ni capacitados, y peor aún, sin permiso para portar armas, que, si no son oficiales, distrayéndolas en otro uso que no sea para brindar seguridad a la ciudadanía, su origen es dudoso; podría sospecharse de un origen irregular.

Los gastos excesivos que presume Sanz tienen su origen en la extorsión y el lavado de dinero. La Procuraduría General de Justicia amplió este mes su expediente contra Sanz Rivera. Aunque no hay denuncias formales de empresarios, comerciantes y ciudadanos extorsionados, el delito es investigado de oficio por la PGR. Es desde la Tesorería Municipal de Alejandro Villarreal donde se aprieta a empresas y comercios, en contubernio con las Secretarías municipal, de Desarrollo Económico y Obras Públicas, entre otras.

Sanz adquirió en Cuernavaca una residencia de casi 4 millones de pesos, y la escrituró en 1 millón 400 mil pesos, usando a su esposa como prestanombres. La denuncia AP/PGRMOR/357/2016¬IX, contempla que Sanz no la declaró en sus obligaciones patrimoniales de su cargo, lo que constituye un delito. En la indagatoria aparece el nombre de una mujer: Claudia Mondragón Sánchez, supuesta esposa de Sanz, quien, con ello, hizo pública su vida familiar, que debió quedarse en lo privado. Otra mujer de Sanz le reclama vea por sus hijos.

Cercanos a los actos de corrupción, que pidieron el anonimato a cambio de su testimonio, acusan a Sanz de recibir dinero de todos lados, siempre en efectivo y de manera personal, “en su oficina”. “Parte de ese dinero es dividido en dos con el alcalde, quien lo dilapida en juegos por computadora”. Tanto la PGR como Hacienda, a través del Sistema de Administración Tributaria (SAT), dice una fuente confiable, abrieron una investigación por lavado de dinero.
El origen del dinero podría tener un origen ilícito.
El dinero gastado en grandes comidas, siempre con botellas de tequila y vino tinto, las paga el tesorero Villarreal, señalado de desvío de fondos cuando fue tesorero estatal. ¿Por qué Villarreal –a quien salvaron de ir a prisión, orden de aprehensión de por medio, cuando lo sacaron en la cajuela de un automóvil familiar- ha sobrevivido a dos gobiernos estatales panistas? Lo que hace con Sanz, lo aprendió en los gobiernos estatales 2000-2006 y 2006-2012.

Para ampliar su red de corrupción, y de paso deshacerse de los funcionarios que llegaron por compromiso económico o acuerdo político, Sanz instruyó que secretarios, subsecretarios y directores generales presentaran su renuncia, hace una semana. En eso están en las dependencias municipales, haciendo su entrega-recepción, lo que es una simulación en la mayoría de los departamentos, pues de lo que se trata es de despedir a funcionarios no aliados y que no generan riqueza personal. De algo seguro están en el Ayuntamiento: la contralora general, Mirna Zavala, no será despedida, pues es un secreto a voces que “es amante de Sanz”.

Huber Abarca custodia a Sanz. Él fue director de vialidad, y fue despedido por la Comisión de Seguridad Pública al perderle la confianza. Sanz premió y protegió a Abarca haciéndolo su escolta personal, porque él le entregaba en su mano dinero producto de las extorsiones a poseedores de vehículos que daban “mordida” a mujeres y hombres policías de vialidad. Una parte era para Abarca y otra para Sanz. Con otro director de la Policía de Vialidad, las “multas” no oficiales continúan, y ese dinero en efectivo no ingresa a las arcas municipales. Se lo quedan en tres partes; una de ellas, Sanz. Las “mordidas” de los policías de vialidad alcanzan el bolsillo de Sanz.

Desde Desarrollo Económico y Gobernación, se “visita” mensualmente los antros del centro de Cuernavaca, convertido en la cantina más grande del país, con escándalos casi diarios y delitos varios, como en todo el municipio, “donde a cambio de una mesada” se les permite de todo. Desde vender alcohol a menores de edad, prostitución femenina y masculina, hasta portación de armas, con lo cual se ha incrementado la inseguridad y violencia. La Secretaría Técnica del Ayuntamiento de Cuernavaca, a cargo de José Manuel Sanz, da facilidades a los negocios de giro rojo y negro, a cambio de “una mochada”. En 2016 cuatro personas fueron asesinadas dentro o fuera de ese tipo de negocios, tres de esos asesinatos están impunes.

Sólo así podría explicarse la fortuna de Sanz, quien no ha comprado billetes de Lotería. La casa de la colonia Amatitlán, de 4 millones de pesos, más otra que mantiene con dinero oficial en Houston, Texas, valuada en 10 millones de pesos, podrían estar delatando acciones ilícitas con dinero sucio, incluso configurarse el delito de tráfico de influencias.

Otro de sus funcionarios clave, Juan Pons Díaz de León, propietario del restorán Casa Hidalgo, que paga en renta un espacio que debía estar dedicado a las artes, como lo es el Jardín Betanzos, está relacionado con la compra-venta de la residencia de Sanz en Amatitlán, pues la cuñada de Juan Diego Pons, Julieta Valderrama Ordaz, es actora legal. Derivado de una operación fraudulenta, la escritura quedó asentada en la Notaría Pública 1 de Jiutepec con el número 67841, volumen 2081, página 157. Siendo Gregorio Alejandro Gómez Maldonado el notario que suscribió.

Sanz está demandado por su exesposa Sandra Berenice Sánchez. El secretario técnico del Ayuntamiento de Cuernavaca dejó en el desamparo a su madre, a sus dos primeras esposas, de cuatro, y a sus cuatro hijos. Para no darles manutención, mintió que sólo ganaba de entre 30 y 45 mil pesos mensuales, cuando en realidad tenía ingresos que fácilmente podría distribuir 250 mil pesos a su madre, a sus dos exesposas y a sus cuatro hijos, que dejó en el abandono. El caso sigue vigente, e incluso hay una investigación pendiente en el SAT, por comprobaciones de 37 mil y 2 mil pesos, por pago de impuestos.

Corrupción, alcoholismo…

Sanz tiene cuentas pendientes con la justicia mexicana, y en Estados Unidos. Las investigaciones por lavado de dinero, tráfico de influencias, delitos electorales, corrupción, falsificación de documentos, extorsión, incumplimiento como hijo, esposo y padre, venta de cargos públicos, exhiben entero a quien, a la luz de los hechos, es el hombre de poder en el Ayuntamiento de Cuernavaca, que recibe todos los días dinero ilegal, producto de la red de corrupción que él encabeza y cuyo ejecutor principal es Alejandro Villarreal Gasca.

Una red de operaciones de extorsión, disfrazada de actos legales cuyos recursos económicos captados no ingresan a las arcas municipales, nada comparado con lo publicado en el periódico Morelos Habla, es encabezada en el ayuntamiento de Cuernavaca por José Manuel Sanz, secretario técnico del gobierno municipal, y cuyo principal operador es el tesorero Alejandro Villarreal, con funcionarios en puestos clave para la recolecta de dinero sucio, e incluso, empresarios que dejaron la clase media y hoy son nuevos millonarios, como Víctor El Güero Mercado, supuesto prestanombres de Sergio Alberto Estrada Cajigal, ex gobernador de Morelos de 2000 a 2006.

Entre los empleados de Villarreal al servicio de Sanz, están Víctor Manuel Garcés, que fue director del DIF estatal con Sergio Estrada Cajigal, a quien despidieron de la gerencia de “El rincón del bife”, propiedad de la familia Gómez Borbolla, por actos de corrupción. Estrada Cajigal es cuñado del actual presidente del PES en Morelos, José Luis Gómez Borbolla, y debajo de Garcés está su incondicional, Cayetano Hipólito Prieto, hermano del magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Jorge Hipólito, que se encarga de la planeación y ejecución de las extorsiones. “El cártel del PES”, le denominan dentro y fuera del ayuntamiento, cuando ven a uno de esos personajes. Villarreal es “El hombre del Maletín”, por ser el operador financiero de los ingresos ilícitos de José Manuel Sanz Rivera.

Los mujeres y hombres fuertes de Sanz, enumerados por los propios empleados del ayuntamiento que exigieron proteger sus identidades, son: Mirna Zavala –considerada la “primera dama” de la Secretaría Técnica-, Erika Maciel Soriano Chávez, Cynthia Evangelista Santiago, Eleacín Salgado de la Paz, Roberto Ángel Parra Bazán, Ignacio Orduña Castillo, Javier Ríos Enríquez y José Luis Guarneros, empleados de Obras Púbicas, Desarrollo Sustentable, Desarrollo Económico y Secretaría municipal.

Se puede decir, indica la fuente, que Sanz le paga su diversión de los juegos cibernéticos a Blanco, a quien considera “un hijo”, porque el actual alcalde, según sus propias palabras, “es como un padre”. Como si fueran sus domingos –los días de dar dinero los padres o padrinos a sus hijos y ahijados-, Sanz le entrega diariamente una cantidad, mínima comparada con la cantidad de las extorsiones.

El juego en su móvil o en su computadora se ha vuelto un vicio para el “hijo” de Sanz. Lo mismo sucede con Sanz, quien tiene problemas con su manera de beber, su amor filial por dinero fácil y por las mujeres robustas, a las que usa y abandona.

Hace poco, José Manuel Sanz tuvo un enfrentamiento con uno de los asesores de la Presidencia Municipal. Con Jorge Meade González se hizo de palabras, ambos en estado etílico. Se pararon para pelear, pero los guardaespaldas de Sanz evitaron el zafarrancho en concurrido restorán, cuyos comensales reclamaron al establecimiento el comportamiento del “padre” de Blanco, rodeado de cuatro policías “chaparritos” que habían sido despedidos, y que estaban armados.

Antes, a Juan Carlos Valencia, funcionario del gobierno estatal que encabeza Graco Ramírez, presente en el restorán “Don Atilio”, le gritó que lo iba a meter a la cárcel; el funcionario estatal estaba acompañado de su esposa, y de la pareja del sexenio: Nadia Luz Lara Chávez y Jorge Arturo Olivares Brito, magistrada del Tribunal Superior de Justicia y presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pero eso no importó a Sanz, que, a esas alturas, ya llevaba al menos dos botellas consumidas de tequila y vino tinto, según se aprecia en los vídeos del restorán.

No es la primera ocasión que Sanz, como se explica párrafos arriba, da la nota con actitudes anormales bajo emborrachamiento. Una ocasión, camino de una comida, el convoy de Sanz embistió una camioneta de un veterinario, a quien dejaron lesionado. En lugar de atenderle y ayudarle, se le acusó que él tuvo la culpa. El locutor Juan José Arrese –que mantiene incrustada en la nómina municipal a su colaboradora Viridiana Arias, con 20 mil pesos mensuales, sólo por manejar la cuenta de Facebook a nombre de Cuauhtémoc-, señaló que había sido un “atentado”. El servilismo de Arrese para con Sanz, ambos españoles, “Los gachupines”, les llaman, lo llevó al extremo. Hasta ahora, al profesionista no se le ha pagado su camioneta ni las lesiones. Entonces secretario municipal, Guillermo Arroyo, señalado de defender a una banda de narcotraficantes por la Comisión de Seguridad Pública, lo que obligó a su despido, denunció que la culpa fue del veterinario, deslindando a su aparato de seguridad de Sanz. Éste y Arrese fingieron lesiones a manera de protección y para equilibrar la balanza de las acusaciones.

De aplicarle un test, José Manuel Sanz quedaría imposibilitado para ocupar un cargo de responsabilidad pública. “Sus delirantes actuaciones son de delincuente potencial, muy peligroso”, determinaría cualquier especialista. La red de corrupción que tejió, y la ejecución quirúrgica que se hace obteniendo dinero fácil, determinaría que sólo hay creatividad para lo malo, con todo el tiempo sin hacer nada, más que pensar en el siguiente golpe que deje dinero fácil.

Secretario técnico del ayuntamiento de Cuernavaca, cargo por el cual hizo honores a la Bandera de México sin demostrar fehacientemente su nacionalidad y si su naturalización estadounidense se lo permite, aún con la nacionalidad española, José Manuel Sanz presume ser “amigo” de Miguel Ángel Osorio Chong, e incluso lo hace pasar como su “protector” en la red de corrupción en Cuernavaca, y también se hace pasar como el hombre fuerte del Partido Encuentro Social, de cuyo presidente, Hugo Erick Flores, dice “hacer lo que yo digo”. A los 4 vientos pregona, yo soy el dueño del futbolista y el PES me necesita. Sanz, es hombre de negocios solamente y su relación con el dirigente del PES a nivel nacional, es así, es al mejor postor. Eso dice él.
En cuanto podrá vender otro contrato de Cuauhtémoc?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *