Ex funcionario de Graco,es protegido en la secretaria de cultura con soberbia y jactancia de Margarita Saravia

León Felipe Acosta Tovar, ignorancia y jactancia,

lo peorcito de Graco en el sexenio de C. Blanco

Alberto Rosales

A pesar de que muchos funcionarios del nefastísimo gobierno de Graco Ramírez fueron prácticamente expulsados de sus puestos por la evidente corrupción y los excesos que imperaron durante ese sexenio, la nueva administración de Cuauhtémoc Blanco decidió preservar una parte de lo peorcito de Graco en sus filas. Prueba de ello es el gigoló León Felipe Acosta Tovar.

Pese a que el señor tiene esposa e hija, en un video adjunto en poder de este medio,por nuestro equipo de reporteros, se puede corroborar que sostiene una relación personal con su secretaria particular del flamante Museo de Arte Contemporáneo Juan Soriano, dejando mucho qué decir de la nueva administración, ya que no se sabe si le pagan por trabajar o por ir a relacionarse con las trabajadoras del Museo Soriano, lo cual le resta seriedad a ese proyecto y echa por los suelos la imagen de la institución. Y por supuesto, no hay que omitir que, a pesar de su rudimentaria licenciatura, Acosta Tovar se dice historiador, y es consentido de la directora de la Casa de la Cultura Jurídica, Aura Hernández, quien hace la labor de representante de éste, pues le consigue conferencias y lo recomienda como la panacea de la sabiduría para colocarlo en todos lados, aunque se sabe que sus charlas son tediosas e irrelevantes.

La señora Margarita Saravia, quien con una actitud de soberbia y jactancia protege a los graquistas, fue la misma que prometió limpieza en la selección de su personal y quien, por cierto, no cuenta ni siquiera con un plan de trabajo; no obstante, nombró a Acosta Tovar como subdirector de la Biblioteca y Archivo del Museo Juan Soriano desde el mes de octubre de 2018 a la fecha, mostrando el desaseo con el que trabaja la Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos.

León Felipe Acosta Tovar fungió como coordinador de archivos del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) sin prácticamente hacer nada, y en el Instituto Estatal de Documentación del Estado de Morelos (2012-2018) durante el sexenio de Graco Ramírez, institución a cargo de Jesús Zavaleta, de quien León Felipe Acosta Tovar fue su hombre de confianza. Zavaleta fue señalado en reiteradas ocasiones por medios nacionales y locales como autor intelectual de la sustracción de obras de arte sacro aprovechando los puestos públicos que ocupó. No hay que olvidar que Jesús Zavaleta Castro, en el periodo de transición, sustrajo y se llevó a su casa el manifiesto de Emiliano Zapata “para resguardarlo”, un delito a todas luces, pero la Fiscalía del Estado le aclaró que “si no se hubieran dado cuenta de que el documento no estaba en la oficina, Zavaleta hubiera guardado silencio tras haber sustraído el documento histórico”.

De este nivel es el personal que ha contratado Margarita González Saravia, la responsable de la Secretaría de Cultura y la directora del Museo Juan Soriano, Carolina Ann Dubernard Smith. Acosta Tovar ahora le da explicaciones y datos históricos al gobernador de Morelos, como se aprecia en una de las gráficas.

Es sorprendente y hasta impresionante el cómo Margarita González Saravia mancha la imagen de Cuauhtémoc Blanco y la de José Manuel Sanz, ya que, como se puede apreciar, un perredista infiltrado ahora es el guía de los festejos de los 100 años de Zapata, pues también le han autorizado proyectos a Acosta Tovar, como el de la Biblioteca Digital que será financiado por el gobierno de Blanco. No hay que olvidar también que hace poco tiempo se denunció públicamente a Carolina Ann Dubernard Smith por haber convertido en un salón de belleza al Museo Juan Soriano, ya que la señora usó las instalaciones del Museo para realizarse un lavado y un corte de pelo ahí mismo, por lo cual no extrañaría a nadie que también lo utilizarán como casa de citas. No sobra decir que Dubernard Smith fue directora de Control de Fauna de Cuernavaca, una tragedia para la cultura y un botín para los zafios, como en el caso de Margarita González Saravia, quien administraba un balneario antes de llegar a la Secretaría de Turismo y Cultura. Verdadera desgracia para el estado de Morelos, personas sin trayectoria, cuyo único talento han sido las recomendaciones.

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