Las traiciones y omisiones de los fiscales que derivó en el atentado de la diputada Erika García

Luis Roberto Rodríguez

Desde hace seis meses, el Fiscal General Uriel Carmona y la Fiscal Antisecuestros y de Extorsión, Adriana Pineda Fernández tenían conocimiento de las amenazas de muerte que pesaban sobre la diputada del Partido del Trabajo, Erika García Zaragoza, quién resultó baleada el pasado martes en la ciudad de Cuautla.

A finales del mes del diciembre del año pasado, la legisladora recibió los primeros mensajes de una persona que le financió la campaña y que le exigía el pago de un millón de pesos de lo contrario tendría que atenderse a las consecuencias: el secuestro de uno de sus familiares a quien ya tenían vigilado.

La primera en conocer el asunto fue la Fiscal Antisecuestros y de Extorsión, Adriana Pineda, quién en lugar de poner atención al caso, empezó a lucrar políticamente con la información de la legisladora y que de manera inmediata enteró a  Graco Ramírez por encima de sus verdaderos jefes.

Mientras tanto, el Fiscal Uriel Carmona ofreció dos escoltas, pero con la advertencia de que no había presupuesto y la diputada tendría que hacerse cargo de las comidas de los elementos de la Policía de Investigación Criminal.

Es decir, ambos funcionarios no atendieron ni previnieron los ataques contra la diputada Erika García Zaragoza y es hasta el pasado Martes, cuando les explotó el caso con la balacera en Cuautla, cuando ya han solicitado la orden de aprehensión contra el presunto responsable, a quien conocían hace unos meses.

Incluso existe un vídeo grabado en la sesión del pleno del congreso de una llamada de teléfonica, en la que el delincuente le exige a la diputada 2 millones de pesos, ya que aseguró financió con dinero su campaña, recursos que no llegaron a la candidata en ese entonces, porque un intermediario partidista se lo quedó.

Después del atentado, la legisladora Erika García Zaragoza, está intranquila y nerviosa, y piensa solicitar licencia, ya que confirma que no tiene apoyo de la fiscalía ni de sus propios compañeros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *